Me parece incomprensible, no, desquiciado el hecho de que una palabra y un barniz (del alma) pueda opacar el brillo de una sociedad grasienta y hacerte así, diferente.
A quién no le ha bajado la autoestima por saber que no es un genio, que nunca entrará a la universidad a los quince y que va a tener que estudiar para la prueba o esforzarse en el trabajo.
Sin embargo, algo así como una vocecilla me dice “eres diferente”
Y es que son mis palabras, mis voces –las arriendo, 2,3 miradas raras por tarde, subió el otro día por la crisis a 2,4, casi me desmiembro-, mis anhelos y mis tremendas ganas de surgir las que obligan al resto a decir “¡qué mierda le pasa!”
Una risa y un adiós, me volteo hacia mi gente, ¿qué gente? Pero qué demonios…
Sonrisas y ojos abiertos, las rosas me acarician los brazos, pétalos danzantes por mi piel, mis dientes tocan el aire…
Es el momento de despertar y ser feliz.
Un solo de piano, ha terminado el primer movimiento de claro de luna…
No sé subir videos así que un link: http://www.youtube.com/watch?v=duGbgrv9LRE
Nadie quiere ser el ahogado...
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